Precauciones para los niños en el agua

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    Publicado el 21 de febrero de 2011

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    En la actividad acuática, más tem­prana o tardía, cuando se realiza en piletas de natación, se deben tomar ciertos recaudos:

    • LOS OJOS:

    Son muy sensibles a las agresiones de los agentes ex­ternos. Por eso debe cuidarse que el agua siempre esté conveniente­mente purificada y la temperatura estrictamente controlada. Con és­tas medidas no existen riesgos pa­ra que se sumerja con los ojos abiertos.

    ...

    • LOS OÍDOS:

    Aunque las otitis son recurrentes en los niños mayores que prac­tican natación, en los bebés es­te trastorno se evita debido a que la profundi­dad de las in­mersiones, el agua tibia y un correcto secado de los oídos des­pués del baño con­tribuyen a ello.

    Precauciones para cuidar la salud de los niños en el agua

    • LA PIEL:

    Este punto es de vital im­portancia y no debe permitirse ningún ti­po de excepción al respecto. La piel de niños y adultos que ingresen a la pileta debe estar sana. La.s heridas abiertas, ampollas, posibles micosis, son todos agentes potencialmente contagio­sos. La piel también es susceptible de contaminarse en vestuarios con escasa higiene donde no es difícil contraer micosis genitales y en los pies.

    • LA TEMPERA­TURA:

    Es necesario que los padres com­prendan la importan­cia de bañar a sus hi­jos a una temperatu­ra constante en­tre los 30 y los 32 grados, en descenso paula­tino a medida que se acerca la época de mayor calor. La tibieza del agua asegu­ra al niño contra la pérdida bru­tal de calor cor­poral y lo coloca además en una situación de como­didad y relajación. Tanto la tempe­ratura del agua como la del local donde se encuentra emplazada la pileta deben ser constantes y con­troladas con un termómetro para prevenir errores.

    • CONTROL DE ESFÍNTERES:

    Se efectúa espontáneamente cuan­do la temperatura es adecuada. Los chicos lloran, vomitan o pier­den su control cuando tienen frío o están asustados.

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