Ventajas de amamantar en el aspecto medico

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Publicado el 22 de febrero de 2011

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Nutricionales:

La composición de la leche de madre difiere notablemente según se analice leche de los primeros días posparto (calostro), leche de la primera semana (de transición) o de los diez días en adelante (leche madura). Varia, además, con la paridad, el momento del día, el momento de la lactada, la dieta y el estado de nutrición materna.

Cuales son las ventajas de amamantar al bebe en el aspecto medico

Existen numerosos componentes en la leche de madre que juegan un papel destacado en los primeros contactos del niño con gérmenes del ambiente, y...

Composición del calostro:

El calostro es un líquido amarillento claro que está presente en pequeñas cantidades desde los últimos meses de la gestación. Tiene un gran valor nutritivo, en buena parte debido a su mayor contenido proteico, y posee más sales, menos grasas y menos azúcares que la leche madura. Las proteínas que posee el calostro son en su mayor parte inmunoglobulinas que cumplen con importantísimas funciones de protección, como veremos más adelante.

Composición de la leche madura:

Alrededor del 10° – 14° día, la leche adquiere sus características definitivas: aumenta su valor calórico a expensas del aumento de su contenido en grasas y azúcares (lactosa) y se logra un apreciable volumen. En el niño este momento coincide con la aparición de las llamadas “deposiciones de transición”, de las que hablaremos en otro artículo.

La composición de la leche de madre es la ideal para alimentar al recién nacido, probablemente con excepción de los prematuros muy pequeños (de menos de 1.500 g de peso de nacimiento), en los que debe asociarse su administración con fórmulas especiales, durante los primeros meses de vida. Proporciona la velocidad de crecimiento óptima para el niño durante el primer año de vida, es fácilmente digerida y absorbida, favorece el vaciamiento rápido del estómago, permite un buen funcionamiento intestinal y el desarrollo de una flora microbiana que protege al niño de la agresión de gérmenes patógenos. Si bien su contenido proteico es menor que el de la leche de vaca, estas proteínas son más adecuadas para el niño. Esta composición permite una mayor disponibilidad biológica de la proteína por parte del niño, con un muy reducido gasto de energía para utilizarla.

Las grasas de la leche materna son mejor absorbidas y digeridas que las de la leche de vaca en los bebés de término y en los prematuros, debido a la mayor proporción de ácidos grasos poliinsaturados y a la presencia de enzimas (o catalizadores) lipolíticas, que ayudan al intestino a su digestión.

Con respecto a los azúcares o hidratos de carbono, el principal es la lactosa, aunque la leche humana posee otros, que permiten que se forme en el intestino del niño un medio ácido permanente, en el que no pueden crecer las bacterias patógenas. No sucede lo mismo con la leche de vaca, que no posee tal capacidad de acidificación, con lo que se pierde una barrera a la invasión bacteriana del tubo digestivo, causada por gérmenes ingresados por vía oral, lo que predispone a los niños a padecer diarreas.

Esta acidez favorece además la absorción de otros componentes (calcio, magnesio, fósforo, hierro) que se encuentran en la leche en óptima proporción.

Categorías : Lactancia y alimentación

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